Psicología perinatal: deseo, fertilidad y duelo

Psicología perinatal
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Cuando se habla de la psicología perinatal, lo más probable es que pensemos primero en el embarazo, el parto y el posparto. Lo que muchos desconocen es que, los procesos psicológicos relacionados con la maternidad pueden comenzar mucho antes de que exista un embarazo y, en algunas experiencias, pueden estar profundamente vinculados con la posibilidad de tener un hijo, con la dificultad que puede traer el conseguirlo, con la pérdida de un embarazo o de un hijo/a.

La salud mental perinatal constituye actualmente un área reconocida de atención sanitaria y qué puede ser considerada no solo como una etapa del desarrollo. La Organización Mundial de la Salud señala la importancia de integrar la salud mental en la atención durante el periodo perinatal y de atender las necesidades psicológicas de las mujeres durante esta etapa.

La experiencia reproductiva además de conllevar cambios físicos y acontecimientos médicos, en cada persona, el deseo de tener un hijo, la búsqueda de un embarazo, un tratamiento de reproducción asistida o una pérdida pueden adquirir significados diferentes y movilizar aspectos importantes de su vida psíquica.

Cuando hablamos de salud mental perinatal también nos preguntarnos por cómo vive cada persona aquello que está ocurriendo, qué representa para ella y qué lugar ocupa esta experiencia dentro de su propia historia.

De esta forma, entendemos que estas experiencias más allá de acontecimientos externos. Es importante también explorar qué significado adquieren para cada persona, qué lugar ocupa el deseo de tener un hijo/a en su historia, qué expectativas y fantasías se ponen en juego, cómo se relacionan estas experiencias con los vínculos significativos y qué conflictos, pérdidas o sentimientos pueden aparecer cuando aquello que se esperaba no sucede como se había imaginado.

Desde la perspectiva psicodinámica, una misma experiencia externa puede ser vivida de formas muy diferentes. El acontecimiento no explica por sí solo la respuesta emocional: es necesario considerar cómo ese acontecimiento es significado psíquicamente.

Lartigue Becerra (2015), desde el Modelo Modular Transformacional de Hugo Bleichmar, plantea precisamente que la experiencia psíquica resulta de la articulación de diferentes procesos, procedentes tanto del presente como de la historia previa de la persona. De modo que, la realidad externa adquiere significado a través de las representaciones y fantasías con las que es elaborada, de modo que no existe una relación lineal y única entre acontecimiento y respuesta psicológica.

Bajo esta premisa, en el ámbito perinatal resulta especialmente relevante porque acontecimientos como un embarazo, una dificultad reproductiva o una pérdida pueden movilizar deseos, expectativas, identificaciones, experiencias anteriores y formas de relacionarse consigo misma y con los demás. Acompañar estos procesos no significa asumir que toda mujer que desea ser madre, atraviesa un tratamiento de fertilidad o experimenta una pérdida tiene necesariamente un trastorno psicológico.

Significa ofrecer un espacio en el que aquello que está ocurriendo pueda ser pensado, elaborado y significado.

Trabajar con perspectiva 

Es posible que, la experiencia reproductiva se comprenda más allá de las dimensiones biológicas y conductuales y que, esté atravesada por la historia psíquica de cada persona. Partimos de la idea de que nuestra experiencia actual está influida no sólo por aquello que podemos identificar conscientemente, sino también por nuestra historia personal, nuestros vínculos, representaciones, conflictos, defensas, fantasías y deseos.

En el ámbito perinatal, esta perspectiva adquiere especial relevancia porque la experiencia reproductiva puede movilizar procesos relacionados con la identidad, el cuerpo, la sexualidad, los vínculos, las expectativas familiares y la propia historia de desarrollo.

Bibring et al (1959-1961) ya planteaba el embarazo como un periodo de importantes transformaciones psicológicas y como una posible crisis del desarrollo, en la que los cambios fisiológicos se encuentran estrechamente relacionados con procesos emocionales, en el que se presenta una interacción entre los procesos conscientes e inconscientes durante el embarazo y la transición hacia la maternidad, destacando el papel de las identificaciones, las fantasías y las defensas (Raphael-Leff, 1986). Así como los procesos psicológicos asociados al embarazo y a las primeras experiencias de la relación madre-hijo.

Es importante en intervención que las preguntas que nos hagamos sobre las personas a las que atendemos, trascienda el  ¿Qué está sintiendo esta persona? Y nos permitan comprender junto con el paciente:

  • ¿Qué significado tiene para ella aquello que está viviendo?
  • ¿Qué representa el deseo de tener un hijo?
  • ¿Qué lugar ocupa el hijo imaginado?
  • ¿Qué expectativas se han construido alrededor de la maternidad?
  • ¿Qué ocurre cuando la realidad reproductiva no coincide con aquello que se había imaginado?
  • ¿Qué experiencias anteriores pueden estar siendo movilizadas por la situación actual?
  • ¿Qué lugar ocupa esta experiencia dentro de su historia personal y familiar?

Estas preguntas giran en torno a comprender la singularidad de la experiencia psíquica, más allá de una explicación oculta o una causa inconsciente para cada dificultad. 

El acontecimiento y su significado

Una de las aportaciones especialmente interesantes del modelo de Bleichmar, recogida por Lartigue Becerra (2015), es la consideración de que los acontecimientos externos adquieren significado a través de la manera en que son representados y elaborados psíquicamente.

Esto es especialmente importante en psicología perinatal.

Un resultado negativo en un tratamiento de reproducción asistida puede significar para una persona una decepción puntual; para otra, puede representar el fracaso de un proyecto vital largamente construido; para otra, puede despertar sentimientos de incapacidad, injusticia o pérdida de control.

La pérdida de un embarazo puede implicar dolor por la pérdida física, pero también puede afectar a una representación del futuro, a una identidad que comenzaba a construirse, a una relación imaginada con el hijo o a un proyecto familiar.

Por eso, no se trata solamente de intervenir sobre el acontecimiento, sino de explorar qué ha significado ese acontecimiento para la persona.

¿Cómo es el acompañamiento psicológico?

En la práctica, el acompañamiento psicológico en estos procesos parte de la escucha y de la singularidad de cada persona. Ha sido muy importante mi experiencia personal y la de otras mujeres trascender la idea que no todas las mujeres que desean ser madres, atraviesan infertilidad o han vivido una pérdida, necesitan el mismo protocolo de acompañamiento.

El espacio terapéutico permite explorar la experiencia particular de cada persona, atendiendo tanto a lo que ocurre en el presente como aquellos aspectos de su historia que puedan ayudar a comprender cómo está viviendo este momento, explorando alguno de estos aspectos:

  1. El deseo de maternidad y su construcción subjetiva: Aspectos relacionados con el significado personal de ser madre y la historia subjetiva que configura ese deseo. 
  2. La experiencia emocional de la infertilidad y la reproducción asistida: Aspectos vinculados con el impacto psicológico y relacional de las dificultades reproductivas y los tratamientos.
  3. La experiencia de la pérdida gestacional y perinatal: Aspectos relacionados con el significado emocional de la pérdida y sus procesos de elaboración. 

Como he planteado y lo digo en reiteradas ocasiones, no se trata de encontrar una explicación única para lo que está ocurriendo, ni de interpretar cada emoción como expresión de un conflicto; es espacio construido en la psicoterapia en el que se intenta hilar aquello que resulta difícil de comprender o de expresar. 

¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda?

No es necesario esperar a encontrarse completamente desbordada para solicitar acompañamiento psicológico.

Puede ser útil consultar cuando:

  • El deseo de maternidad genera un conflicto que resulta difícil de elaborar.
  • Existen dudas o ambivalencias que necesitan un espacio propio.
  • El proceso de fertilidad está generando un importante desgaste emocional.
  • Los tratamientos de reproducción asistida ocupan gran parte de la vida emocional.
  • La incertidumbre o las esperas resultan especialmente difíciles de tolerar.
  • La experiencia de infertilidad está afectando a la identidad, a la autoestima o a las relaciones.
  • Se ha producido una pérdida gestacional o perinatal.
  • El duelo está siendo especialmente intenso o difícil de elaborar.
  • Aparecen sentimientos de culpa, rabia, vacío, vergüenza o aislamiento.
  • Una experiencia reproductiva anterior continúa teniendo un impacto significativo en el presente.
  • Una experiencia actual parece haber reactivado pérdidas, conflictos o sentimientos anteriores.

Además, cuando el sufrimiento alcanza una intensidad que puede corresponder a un cuadro depresivo, ansioso o traumático, es importante realizar una valoración clínica adecuada y, cuando sea necesario, coordinar la atención con otros profesionales sanitarios.

Una mirada sobre la maternidad, la fertilidad y la pérdida

La maternidad no es una experiencia exclusivamente biológica. El deseo de un hijo, la espera, la dificultad para conseguir un embarazo y la pérdida pueden movilizar aspectos muy profundos de la vida psíquica.

Cada deseo, cada proceso reproductivo y cada duelo son singulares. Y precisamente por eso, el acompañamiento psicológico también debe serlo.

Mi ámbito de trabajo en psicología perinatal

Dentro de la psicología perinatal, mi práctica se centra especialmente en tres áreas fundamentales:

Preconcepción y deseo de maternidad: Un espacio para explorar el significado subjetivo del deseo de ser madre, las expectativas, fantasías y representaciones asociadas a la maternidad, así como las posibles ambivalencias que puedan surgir. Este proceso tiene en cuenta la relación entre maternidad, identidad y proyecto vital, así como la historia personal, los modelos de maternidad interiorizados y los vínculos significativos.

Reproducción y fertilidad: Acompañamiento psicológico durante los procesos de infertilidad y los tratamientos de reproducción asistida, atendiendo al impacto emocional y subjetivo que pueden generar. Se aborda la incertidumbre y las esperas, la relación con el propio cuerpo durante los tratamientos, las expectativas y emociones asociadas a los resultados, así como las repercusiones que este proceso puede tener en la pareja y en otras relaciones.

Duelo gestacional y perinatal: Acompañamiento en los procesos de pérdida gestacional y perinatal, ofreciendo un espacio para comprender y elaborar la experiencia emocional y psicológica asociada a la pérdida. Se atiende a su significado subjetivo, a los sentimientos que pueden aparecer, a las representaciones construidas alrededor del hijo y a la posible movilización de experiencias de pérdida o vínculos significativos anteriores.

Porque no siempre necesitamos que alguien nos diga cómo sentirnos.

A veces necesitamos un espacio donde aquello que sentimos pueda ser comprendido.

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Carolina Reyes Gonzalez

Doctora en psicología